sábado, 31 de diciembre de 2011

Espiral

A dónde habrán ido a parar
nuestros nombres de reyes
Separados por un intruso
de la tierra de los simbolistas

Hombre oso, mito viajero
El mundo se detiene y espera
como el lomo felino
la lengua áspera

El retorno de tu reino
fantástico e idílico
La inútil persistencia
de corromper lo incorruptible.


domingo, 25 de diciembre de 2011

Reconstrucción

Un pedazo de nada, un beso de sal
Disuelto en tu aliento a nada
que yo pueda acceder
jamás

Un millón de pedazos de nada
en conserva
Polvo de reminiscencia
anhelo caduco.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Anticuados vestidos floripondio

Hablaban sentadas sobre las sillas de plástico dispuestas en una fila junto a la pared de las guirnaldas. Nadie las sacaba a bailar y simulaban no reparar en eso.
Pasaban el rato chismoseando, siempre sentadas, con sus anticuados vestidos floripondio.
A decía que no comería maníes porque no se había lavado las manos desde que llegó.
J decía: las bacterias son mis amigas, y comía con las dos manos, engrasándose los dedos que luego se limpiaba en el vestido.
Por qué nadie las querrá. Tal vez son feas. Tal vez son anticuadas. Cuando se hagan señoritas, los caballeros las desearán.
Cuando mamá me hace los rulos, los vecinos me miran un montón, decía J. A pensaba: qué puta, y se preguntaba por qué hoy no se habría hecho los rulos para el baile, y como si J le leyera el pensamiento decía que había humedad y que con el tiempo así los rulos le quedaban como alambre.
A pensaba que J se hacía la grande, aunque en verdad era más chica.
Las dos, ahora, hablaban de hacerlo. Las dos miraban al mismo, se llamaba Federico y era rubio.
A decía que tenía cara de príncipe. Ciertamente, era un príncipe y bailaba como tal.
J sabía imitarlo muy bien cuando, con A, jugaban a los príncipes amantes. J levantaba una ceja igual que Fede y miraba a A como si de verdad la deseara. A siempre terminaba riéndose y arruinaba todo porque le sacaba credibilidad.
La ropa, siempre puesta. y las caricias, por arriba del vestido. cuando sean señoritas, los caballeros las desearán.

lunes, 28 de febrero de 2011

media tarde

Te metería los dedos en los oídos hasta sacar caramelos de ellos, lamería tus párpados y saltaría en tus hombros. Te miraría un año cocinar, hacer pis, bañarte, hablar. Escupiría mil kilos de corazones, los lanzaría al aire con pasión de infante y lo ensuciaría todo. Y si me diera frío, me cobijaría debajo de la uña de tu dedo pulgar y me guardarías con recelo hasta la próxima estación. Y si te diera frío y enfermaras, secaría tu transpiración y me comería tu fiebre. Todo lo ridículo se vuelve chocolate cuando lleva tu nombre. Y mi boca se hace agua cuando pienso en golosinas.

martes, 22 de febrero de 2011

la sensación

me senté en la cama para esperar. las tías tardaban en venir, como de costumbre. la mesa estaba servida pero me impuse no comer hasta que la gente llegara.
me acosté, estiré las piernas apoyándolas sobre la pared y jugué con mis pies.
pensé en la sensación.
la panza se me estrujaba de hambre y de algo más. el temor a ser descubierta por los invitados me atemorizaba. pensé en varias estrategias para seguir siendo la de siempre, ser yo.
la pierna derecha se me acalambraba y sentía el hormigueo subir del tobillo hasta el muslo. la sacudí un buen rato mientras la izquierda permanecía enderezada, tocando la pared.
bajá las piernas de ahí, sentate como una persona adulta, ¿querés?
tocaron el timbre, los invitados estaban llegando. el calambre me recorría ahora el cuerpo entero, comencé a moverme con electricidad para estar normal.
pegué un salto desde la cama, me disponía a salir de la habitación pero decidí cerrar la puerta para pensar tranquila en la sensación.
se me ocurrió fingir un ataque al hígado, un espasmo, un extraño malestar indefinible.
el cerebro me dolía de tantas ideas malas, me deshice de ellas.
escuché murmullos, gente que llegaba, tías que preguntaban por mí. hice un último movimiento eléctrico con los brazos y la cabeza, para que el hormigueo no volviera a sorprenderme.
salí de la pieza. esa noche hablé muy poco pero comí mucho. todos me trataron como si yo siguiera siendo yo.

martes, 4 de enero de 2011

pausa

me desintegro en cinco acordes tantas veces como me pedís que cante. y canto.
me unifico en una pausa, tomo aire y te miro.
no veo la forma de tus ojos ni el contorno de tus rasgos. no me acuerdo de vos, sólo de tu expresión. estás frente a mí, pero ya no me sale verte.

martes, 23 de noviembre de 2010

muerte en venecia

me detuve un instante en su cuello. el cable de los auriculares dibujaba una delgada línea de sombra hasta el hueso de su clavícula. los labios concentrados murmuraban sin gesticular. mil novecientos noventa y dos. o quizás noventa y tres. como sea, la diferencia es abismal. me pregunto si conociste las galletitas en lata, los muerde cordones y los vasos plegables. muerte en venecia. bajamos en la próxima y nadie se entera. inaceptable, pecaminoso, ilegal. vamos. sigamos caminando. entonces noto que no soy más alta que vos y eso me deja tranquila. entonces nos detenemos con violencia muda en la primera esquina. entonces morimos en éxtasis cuatro minutos o mil. todo es sepia ¡venecia! me pregunto si conociste las galletitas en lata, los muerde cordones y los vasos plegables. bajamos en la próxima y nadie se entera. acqua alta. estoy inundada de alucinaciones. logro salir de la hipnosis a la que me sometió tu indiferencia plácida. bajemos y caminemos hasta la primera esquina, pero en colores. ¿dónde..? grito con la mirada, recorro el andén vacío ciento ochenta grados. te llevó la marea mientras yo moría en venecia.

domingo, 10 de octubre de 2010

mediodía

(una jornada alegre y vacía. la sensación
en bruto de vivir una vida sin engaños - Carver)

el agua corre de la manguera, recostada sobre el empedrado del patio trasero y moja las plantas que asoman entre la unión de las baldosas. las hormigas, despavoridas, cambian de dirección ante el diluvio.
el sonido del agua corriendo junto con el del vecino barriendo el patio detrás de la medianera se suman al canto de la cigarra generando una orquesta sonora típicamente dominical.
para comer falta más de media hora, pero el aroma de la salsa impacienta mi apetito.
la gata mira fijo la boca de la manguera, no se anima a beber por miedo natural al agua.
estiro mis pies y los ubico estratégicamente bajo el chorro. unas gotas mojan la cola de la gata que, de un salto, se ubica detrás de las macetas.
puedo sentir el olor del empedrado al sol mojado por el hilo de agua que lo roza. mis manos palpan el piso caliente y una hormiga perdida intenta trepar pero no la dejo.
la espalda empieza a quemarme. estiro la toalla y me acomodo boca arriba. cierro los ojos y escucho.

martes, 28 de septiembre de 2010

reincidente

ojos de perro. sabe mentir. pestañas cortas. zapatos feos. mira demás. odiable a veces. querible cuando ríe. dientes pequeños. ama los gatos. lee poco. escribe mucho. piernas chuecas. mal gusto. olor a vainilla. ropa floja. pelo castaño. lagañas. coca sin hielo. uñas comidas. azul. tarde de verano. comida chatarra. malos modales. buena dicción. tela de avión. drogas malas. silencio. imperceptible. pasos sigilosos. patines. gripe frecuente. mala memoria. abraza mucho. ojos de perro.

lunes, 20 de septiembre de 2010

indiferencia

me indigna la indiferencia. esperar permaneciendo.
lentitud frívola, gritos solapados. ustedes, siempre tan así.
me muero de a poco esperando algo. ud no tiene prisa. yo la tengo, como ansias de barbarie.
¿cuándo viene? ¿va a llegar? cinco meses, seis meses, varios años.
¿acaso ud cree que la espera puede reemplazarse con alguna distracción?
no hay distracción que calme semejante sed.
ud sabe, tengo sed.
tomé con una pajita restos de una coca-cola que dejó un amigo. todavía siento el dulzor.
ud es indiferente y espera con serenidad.
piensa: ningún desierto es amenazante, el agua está en todas partes aunque desee no beberla.
pienso: sobrevivir de a sorbos, hasta encontrar un océano.

lunes, 6 de septiembre de 2010

feel coles

la temporada de inmunogóticas ya pasó.
confiás en que asociarte al club de los homó-patas va a darte mejores resultados. a mi me parece bien. tiempos nuevos.
me quedo quieta y veo cómo llega.
mientras, vos te vas de ese lugar en ruinas para siempre.
otro día en el paraíso.

(dedicado a D en forma y a B en contenido)

domingo, 22 de agosto de 2010

pez

el cuerpo se le retorcía como un pez que lucha por sobrevivir fuera del agua. se movía y temblaba sin poder controlarlo.
me acuerdo de la expresión de su boca, siempre tenía una mueca como de estar por reírse a carcajadas, pero se contradecía con su mirada seria y un poco perdida.
la primera vez llamé a su mamá, pero se enojó tanto que le tuve que prometer que no la volvería a llamar en esas situaciones que sólo compartía conmigo; agonía de pececito.
yo no tenía experiencia, entonces la calmaba contándole cosas intrascendentes, como lo que había hecho en el colegio o de quién gustaba alguna compañera.
entonces cuando empezaba a prestarme atención se olvidaba de la agonía, y la distracción hacía que poco a poco comenzara a recomponerse.
no sé cuándo fue que dejamos de vernos. siempre sospeché que sus papás tenían celos de que ella sólo confiara en mí.
se mudó lejos. las tardes me costaban más que levantarme a la mañana. veía tele sola, dibujaba sola y a veces me olvidaba de merendar.
hace poco volvimos a vernos. tenía el pelo más largo y estaba muy alta. no nos dijimos casi nada, hablamos de banalidades.
cuando terminamos el café con leche y la incomodidad propia del paso del tiempo comenzaba a manifestarse, decidimos irnos.
me dio un papel que guardé en el bolsillo de la campera para leer en mi casa.
pasaron muchos años pero el contenido de la carta delataba un vínculo que seguía intacto.
un viento esperanzador, olas de libertad y una corazonada de buen porvenir.
al fin éramos grandes.

lunes, 9 de agosto de 2010

fue bastante espontáneo, casi urgente

mordí el mango, tardé en entender mi metamorfosis emocional.
el sabor se mantuvo en mi paladar largo rato, como el recuerdo de algo que quedó muy atrás. bastó con darle la primera mordida para que mi ritmo cardíaco se volviera extraño y fatigado. el nudo empezó a gestarse. evité que las lágrimas.
me transporté a un verano que no sé si realmente existió. los días transcurrían con pereza, nos dedicábamos a existir y a permanecer en un trance vacacional de descubrimientos constantes. parece todo reiteradamente soñado. ya no estás.
probé esa fruta que a mí me enloqueció en el país de las frutas ricas. a vos te parecía demasiado dulce, casi no comías.
ayer conseguí un mango; lo guardé para no morderlo antes que madurase y así evitar decepcionarme.
hubiese preferido llevarme la sorpresa de un mal sabor y evitar todas esas imágenes irreales.
estaba tan delicioso que fue como sentir mil cuchilladas de azúcar en el pecho. la crueldad desafiante de una sorpresa inesperada que parecía burlarse del prejuicio negativo del va-a-saber-mal.
este día invernal hoy se vistió de enero y me entregué al placer de la mordida con inocencia, aunque conciente de a qué cosas me rememoraba la fruta. pensamientos que se mantenían en una superficie estable, controlable.
el recuerdo del sabor ahora me abandona, como el sonido de un mar precipitado que de golpe se serena, haciéndome notar cuánta paz puede producir el silencio. un silencio nublado, pero no menos noble que un silencio soleado de olas estruendorosas. en silencio, todos los recuerdos tienen más sol que el presente.

domingo, 1 de agosto de 2010

espera

se sentó sobre el sillón floreado con cuidado de no desacomodar y aspiró la fragancia a ódex que bañaba el neuróticamente-pulcro living de la señora f.
esperá acá nomasito, le digo que se apure.
no hay apuro, gracias.
las revistas de decoración y de dietas que estaban sobre la mesa tenían las páginas duras, como si algo se hubiese volcado sobre ellas tiempo atrás. no pudo evitar pensar en vómito. las dejó en su lugar e hizo el gesto inmediato de limpiarse las manos en los muslos.
el aire que aspiraba parecía estar encerrado en ese living por siglos y el perfume a limpieza sólo decoraba superficialmente el pesado estancamiento del tiempo.
algo atemporal latía en una especie de brisa ancestral que lo rozaba.
era como respirar la muerte de sus abuelos.
la señora f se acercó a darle un vaso de plástico con leche (¿leche? ¿sola?). fue un acto espantoso.
en el platito donde se posaba el vaso había una masa seca de esas que compran las tías. sintió cada detalle repulsivo en ese depósito de tiempo con olor a limpio y ajeno.
el asco que experimentó fue mayor a la excitación que le provocaba la hija de la señora f. o se percató de que la muchacha pertenecía a todo eso.
la dejó cambiándose, sola.
la señora f le dio la leche intacta a la gata y la masita al perro, para no desperdiciar. la hija conoció a otro mejor para ella.

jueves, 22 de julio de 2010

yo no sé nada

Yo no sé nada
Tú no sabes nada
Ud. no sabe nada
Él no sabe nada
Ellos no saben nada
Ellas no saben nada
Uds. no saben nada
Nosotros no sabemos nada.
La desorientación de mi generación tiene su expli-
cación en la dirección de nuestra educación, cuya
idealización de la acción, era —¡sin discusión!—
una mistificación, en contradicción
con nuestra propensión a la me-
ditación, a la contemplación y
a la masturbación. (Gutural,
lo más guturalmente que
se pueda.) Creo que
creo en lo que creo
que no creo. Y creo
que no creo en lo
que creo que creo.
" Cantar de las ranas "
¡Y subo escaleras arriba!
¡Y subo escaleras abajo!
¿Allí está? ¡Aquí no está!
¿Allá está? Acá no está!
¡Y subo escaleras arriba!
¡Y subo escaleras abajo!

(yo no sé nada - oliverio girondo)

lunes, 12 de julio de 2010

habitación

su alfombra, su cama, su techo. estrellas brillantes en la oscuridad absoluta.
seres coloridos, gigantes y espeluznantes se entrelazan con cohetes y una vía láctea se puebla de perritos con la cara de ella.
la tarea sin hacer, la música triste, exagerada. la ropa en el piso.
lo llaman a comer una vez, lo llaman a comer dos veces. no te lo digo más.
cuando la puerta de su habitación se abre, la realidad irrumpe con impetuoso desaire.
el estruendo que provoca todo eso que está fuera de su cuarto es apabullante. cierra los ojos y finge dormir. ¿dormís?
las estrellas, otra vez las estrellas. un planeta con la cara de ella gigante, gigante. una estampita de la virgen maría; con su cara, otra vez. un espacio muy verde y floreado habitado sólo por ella, la-más-linda-la-más-genial.
ella y su todo ella. cara de alfajor, pecas. provocadora de tropiezos. no lo dejaba dormir, no lo dejaba comer.
la tarea sin hacer, la música triste y el porvenir de una larga noche de ensayos mentales y sudoración. la elección de las palabras precisas para decir eso sin quedar como un tonto.
los seres gigantes le decían: vamos.
las estrellas encandilaban, pero por primera vez experimentaba algo que aprendería a denominar Vacío.

domingo, 27 de junio de 2010

explosión

el momento en el que le dijeron que la amaban no pudo contener la explosión que atravesó su entrepierna y que culminó en la garganta. qué persona era.
fue una explosión fugaz, supo hacerla feliz pero culminó en su garganta. qué persona era con el resto.
otra vez la náusea. ellos aclamaban una señal de aceptación. ella no aceptaba. era la náusea de la incertidumbre con tendencia negativa, obsesiva y autocrítica que se instalaba en su ser desfigurando su entorno, amando solo su cuerpo. qué quería el resto de ella.
el autoabrazo la protegía de los demonios que pululaban su cabeza irracional, cabeza dura.
y su cuerpo de mujer grande conocía la impureza del pecado. qué era lo mejor para ella.
y su cuerpo de mujer, que era lo mejor para ella.

viernes, 18 de junio de 2010

wind of change

tarde. ya era tarde cuando se percató de que hizo un muy mal negocio. los stickers de felpa no estaban a la altura de las figus de rainbow brite y mucho menos de la figu díficil. no había más remedio que olvidar aquél acontecimiento.
rocío había abandonado la escuela y el barrio. entonces, cualquier reclamo iba a ser en vano. tardó varios meses en olvidar la sensación de haber sido pisoteada como un chicle viejo en una baldosa y su álbum incompleto permaneció en el estante de los peluches feos durante muchos años, por culpa de ésa.
recién lo encontraría cuando, a los catorce, hiciera un reordenamiento radical de su habitación, guardando en un canasto todas las cosas que ahora a la vista ya no eran geniales.
en su lugar colocó pósters de bandas que en realidad no le gustaban del todo, pero que decididamente daban una imagen más madura de ella. por ejemplo, había escuchado solamente un tema de scorpions, pero igual pegó con mucha voligoma la imagen de ellos en la pared junto a su cama.
la figu difícil, y en su lugar unos leones bobos de felpa de setenta centavos la plancha. lo más próximo a tener un álbum completo fue eso.
de haberlo podido completar, nunca pensó en cambiarlo por un juego de mesa acartonado o una cartuchera de los looney tunes, era bastante estúpido después de tanto trabajo. y los rollers eran un mito, nunca eran el premio al álbum lleno aunque varios presumieran tenerlos gracias a haber invertido mucho dinero en paquetes de figus. puro mito escolar.
solo quería regocijarse en la sensación de plenitud por tener un tesoro envidiado por muchos, sin fallas, sin huecos.
ella no recordaba haberse ganado nunca nada. sí. una vez se ganó un yogur gándara. pero su inconsciente se había encargado de hacerla olvidar de tal patetismo.
cuando, años más tarde, encontrara el álbum con un sólo rectángulo sin llenar, recordaría con bronca infantil haber sido estafada por primera vez en su vida por una pequeña trenzuda salvaje que, a sabiendas de su próxima huída, manipuló con astucia a la mejor alumna de manualidades, dándole unos stickers de felpa a cambio la figu difícil, para obtener la cartuchera de los looney tunes que tanto quería.

lunes, 7 de junio de 2010

es culpa de la fatalidad

"el amor, creía, debía llegar pronto, con grandes destellos y fulguraciones, huracán de los cielos que cae sobre la vida, la transforma, arranca las voluntades como si fueran hojas y arrastra hacia el abismo el corazón entero.
no sabía que, en las terrazas de las casas, la lluvia hace lagos cuando los canales estan obstruídos, y hubiese seguido con aquella tranquilidad de no haber descubierto de repente una grieta en la pared (...)"

(gustave flaubert)

lunes, 31 de mayo de 2010

viaje

una máquina con más rumbo que su propia vida la lleva y a ella le gusta. se está bien sin pensar. destino, llegada. sin deambuleos ni subidas ni bajadas estrepitosas.
la música acompaña y lo que para otros es exhaustivo para ella es una salvación placentera. el ronroneo seco del sucio motor no logra imponerse ante la canción número dos, que suena en repeat. la máquina, luego de llegar a destino, vuelve a comenzar. quisiera ser una máquina.
varios mutantes comparten el momento junto con ella. están lloviendo osos, le dice uno. ¿cómo dice? que están lloviendo osos, usted no tiene paraguas. ¿le gustan los osos? están bien, dice ella.
la saludó cordialmente y bajó de la máquina abriendo un enorme paraguas. destino, señorita. yo sigo, gracias. y en ese preciso momento comenzaba a tener el sueño de las tortugas disecadas. varias tortugas secas aparecían en sitios inesperados de su casa, algunas en pedazos. también soñaba con un loro que había dejado escapar de su jaula y se escondía en rincones muy estrechos e inaccesibles. pero alguien le decía que debía enjaularlo, entonces ella buscaba al loro y en los rincones inhóspitos solo encontraba tortugas disecadas.
pensaba que soñar con cosas verdes debía ser producto de comer tanta lechuga. clorofila onírica.
generalmente, cuando se despertaba tardaba un rato en entender. esta vez no entendió, pero no le importó demasiado. el motor seguía vibrando. miró por la ventana. afuera llovían osos.